Mi primer día en Ubud
Diario de viaje

Mi primer día en Ubud

Después de un vuelo larguísimo, no esperábamos hacer gran cosa el primer día. Bastó una tarde caminando sin rumbo para entender por qué Ubud es el corazón cultural de Bali.

No planeamos gran cosa para el primer día — después de un vuelo larguísimo, la idea era simplemente llegar, instalarnos y empezar a entender dónde estábamos, sin forzar nada. Y sin embargo, esa tarde sin plan cerrado acabó siendo una de las mejores formas de entrar en Bali que se nos podía haber ocurrido.

Después de dejar las maletas en el hotel, caminamos hasta Ubud Palace, en pleno centro — sin prisa por verlo todo, solo recorriendo tranquilamente sus patios y fijándonos en la arquitectura balinesa: piedra tallada, puertas ornamentadas, esculturas y jardines cuidados al detalle. Desde ahí, unos minutos a pie hasta Pura Taman Saraswati, un pequeño templo dedicado a la diosa del conocimiento, reconocible por su estanque de flores de loto.

Seguimos hasta el Ubud Art Market, con puestos de artesanía, textiles y joyería — sin comprar nada todavía, sabiendo que nos quedaban dos semanas por delante para eso y sin ganas de cargar la maleta el primer día.

El propio nombre Ubud viene de "ubad", relacionado con la palabra balinesa para medicina — la zona lleva siglos vinculada a plantas medicinales, espiritualidad y bienestar.

Con la poca energía que nos quedaba, hicimos un tramo corto del Campuhan Ridge Walk justo al atardecer — de repente desaparecen los edificios y aparece vegetación, palmeras y campos abiertos hasta donde alcanza la vista. Cenamos algo sencillo cerca del hotel y nos fuimos a dormir sin haber "hecho" absolutamente nada importante según cualquier lista de turista.

Y esa fue exactamente la gracia de ese primer día.

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